
Da la impresión de que pedía muchos favores, en beneficio de otros más que para sí. Tal vez es el testimonio de una práctica que aún sigue vigente con los favores políticos. Libanio escribe así sus cartas. Y lo raro en ellas son los nombres que ya están en deshuso, nombres propios antiguos como: Sinclecio, Apringio, Eutolmio, Úrsulo, Baquio, Acesias, etc. Dedicado a la retórica, escribe sobre sus alumnos, sobre su familia, sus amigos, sus enfermedades.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada